sábado, 17 de febrero de 2024

Bitácora semana 4

 

Recuerdo haber entrado al salón un poco más tarde que de costumbre, y me sentía un poco nerviosa, ya que ese día me correspondía una exposición sobre la etnografía virtual y netnografía. Antes de bajarme del carro, decidí repasar un poco lo que iba a decir con una libreta en la cual había anotado unas palabras clave y que así me ayudase a no olvidarme de las cosas. En cuanto entré al salón, éste ya estaba un poco más lleno, y encima mi asiento preferido ya había sido ocupado, por lo que, ignorando mi inconformidad, fui a sentarme al lado de mi compañera de exposición, quedando de espaldas al profesor y al tablero. Después de hablar un poco con ella, volví a repasar un par de veces más en voz baja con la libreta en mano, y cuando ya pasó el tiempo de espera, el profesor inició la clase.

 Como de costumbre, empezamos leyendo dos bitácoras de otros estudiantes, y la primera en ofrecerse a ser leída fue Maria Luciana. En medio de la lectura, se destacó la frase "las redes sociales no son para empleados, sino que son para personas naturales" de una bitácora de una chica de otra clase y que sin duda aportó bastante al análisis que Luciana presentaba sobre este mismo tema.

 La mesa del centro izquierdo fue la primera en empezar la lectura, y tal como la clase anterior, lo sentí mucho más dinámico, yendo entre diferentes mesas para leer entre todos. Mi amigo Anthony tomó la palabra luego de que le fue pasado el Popcorn, y luego se lo pasó a Christian, quien continuó la lectura. No recuerdo bien si seguí yo después de él o Jota, pero el punto es que terminé de leer un párrafo pequeño y se lo pasé a Natalia, hasta que finalmente terminamos. A pesar de lo muy bien detallada y narrada que estuvo, nadie podía negar que contuvo un par de errores ortográficos que todos notamos, pero supongo que eso se podrá mejorar con el tiempo. Para la segunda bitácora, me sorprendí de que nadie hoy quiso “lanzarse al agua” como diría el profe para que se le leyera la bitácora, literalmente podría decir que estuvimos minutos enteros decidiendo quién se ofrecía para ser leído, y la verdad yo me iba de un lado a otro en mi mente, decidiendo si levantar la mano o no. Pensaba “¿será que estaría mi bitácora al mismo nivel que los demás?” “No…recuerdo que solo escribí cosas literales, de seguro todos pensarán que es una bitácora aburrida” “algún día levantaré la mano pero puede no ser hoy”, me decía a mí misma, hasta que, en medio de mi indecisión, el profe finalmente se optó por mencionar a Mateo para que su bitácora sea leída.

 Ahora empezamos con una chica de la mesa superior de la izquierda y pasamos a Natalia de la mesa superior derecha. Esta vez no fue necesario que yo leyera, ya que la lectura terminó en aquella mesa y no pasó de ahí. La bitácora estuvo bien escrita, pero me sorprendió lo corta que estuvo a comparación de las muchas otras que habíamos leído. No lo digo como si fuese algo malo, simplemente es una observación que cabe resaltar.

 Ya habíamos estado leyendo las bitácoras por 30 minutos, pero de todos modos en esta última lectura el profesor resaltó una muy buena frase que Mateo agregó en su propia bitácora, la cual rezaba “camino pavimentado”. El profe nos ordenó entrar al Google académico para buscar esa misma frase, y encontramos otra un poco parecida: “a hombros de gigantes”, la cual le fue atribuida a Isaac Newton. Estas dos frases básicamente se traducen a que uno debe basarse en lo que ya está basado para tener una buena documentación sobre lo que está investigando.

 Antes de continuar, nos recordó una vez más sobre las lecturas que nos dejó en Teams pare que leyéramos, y de paso nos hizo un control de lectura en Educaplay a modo de prueba antes del verdadero. Me alivié al saber que se podía hacer en parejas, y ya que tenía a Christian a mi lado, lo hicimos juntos y Jota se nos unió en la mayoría de las preguntas también.

 Christian y yo sacamos 80% de puntaje en el control de lectura, y aunque eso logró matar un poco los nervios que tenía, después del control pasamos a lo que verdaderamente me tenía tensa toda la clase: las exposiciones. Por suerte, mi equipo y yo éramos el segundo grupo de la clase, por lo que dejamos que el primer equipo pasara al frente y expusiera sobre la etnografía tradicional. Honestamente me sorprendió la capacidad de habla de una de las chicas del grupo, ya que ella decía y decía cosas sin vacilar, como si hubiera sabido de aquel tema toda su vida y exponía sin esfuerzo. Pasaron como 20 minutos ahí hablando de diferentes aspectos de la etnografía tradicional, sus características, lo que un investigador debe tener para hacer un trabajo de campo, y la verdad no recuerdo muy bien si lo dijo entremedio de la exposición o después, pero la cuestión es que el profesor terminó sacando a flote un tema de extrema importancia para nuestros propios trabajos de campo: el yolocaust.

Es un término en el cual hace referencia a la burla de un tema en particular el cual trata sobre tragedias pasadas, y nos mostraban fotos como la gente posando ridículamente y haciendo chistes en lugares donde ocurrieron verdaderas desgracias, como los campos de concentración alemanes, o un caso que realmente me dejó sorprendida, que dos chicas en una etnografía que fueron a realizar en Armero, posaron felices para una foto como si se tratase de un viaje a un parque natural; y nos pidió a nosotros que por favor, a donde sea que vayamos, que tomemos fotos e interactuemos con el máximo respeto posible. Después de aquella aclaración y que la exposición terminara, pasamos con el juego del grupo, el cual se trató de un kahoot.

Los kahoot siempre me han gustado, me parecieron una dinámica divertida de hacer quizzes, aunque no sé por qué, siempre tengo la mala suerte de que cuando estoy en podio, respondo mal una pregunta y me voy a los últimos puestos, pero a pesar de que esa vez no fue tan brusca, quedé en cuarto lugar, lo cual no estuvo nada mal, ya que al menos logré llevarme una dona como premio. Y me sentí mucho más tranquila al ver que las últimas donas que quedaban eran de arequipe, y justo por casualidad, una de mis donas favoritas es la de arequipe, por lo que la disfruté bastante. Y ya después de aquel juego….seguimos nosotros.

 Desde pequeña siempre odié las exposiciones, ya sea porque siempre debía pasar al frente ante todos los demás estudiantes, porque en el fondo me da pánico escénico, o por el simple hecho de que no sé improvisar ni puedo hablar tan fluidamente frente a tantas personas, por lo que se me olvida lo que voy a decir y me quedo en silencio ante la atenta mirada de todos, y por eso me veo en la fuerte y obligatoria necesidad de aprenderme de memoria todo lo que voy a decir, incluso el cómo presentarme. Por eso mismo necesito tiempo para documentarme, preparar un guion y aprendérmelo al 100%, y como mis tiempos de presentación varían demasiado, unas veces puedo hablar por cinco o hasta 10 minutos, por lo que debo tener todo muy bien organizado en mi cabeza y ensayar una y otra vez.

También, nunca fui de tener un timbre de voz alto, por lo que para que ser oída, tengo que hablar como cinco veces más fuerte que de costumbre, y eso me reseca demasiado la garganta. Tampoco me doy tiempo de tomar aire entre cada cosa que digo, siempre voy muy de corrido, por lo que cuando me veo en la necesidad de tomar aire para seguir hablando, son segundos que se pierden y a la vez se sienten muy incómodos seguramente, no solo para mí, sino para el resto que me está viendo. Tampoco no sobra decir que me pongo demasiado nerviosa y empiezo a hablar tembloroso la mayoría de las veces, a tal punto que mi dislalia sale a la luz y tengo que corregirme varias veces por palabras que no digo correctamente. En resumen, odio exponer, pero no puedo negar que tengo que hacerlo cuando me corresponde, pero no me produce absolutamente nada gratificante.

 De todos modos, intenté hacer la parte introductoria de la exposición lo mejor posible, dando la explicación de lo que era la etnografía virtual (nuestro tema) y acompañar el concepto de un ejemplo que lo retratara bien. Yo, acordándome de mi clase de Teorías de la Comunicación III y el documental que nos hicieron ver en ese entonces “The Great Hack”, decidí aplicar el caso de las elecciones de 2016 en Estados Unidos y Cambridge Analytica. A pesar de que logré explicarlo, sentí que a medida que yo hablaba, iba matando mi coherencia y lo que decía tenía menos sentido. Luego de haber hablado, pasó mi compañero Christian a explicar. Y…dios, jamás había visto tan poca preparación para una exposición. Con todo lo que decía y las veces que seguía revisando el Ipad a pesar de que tenía las diapositivas frente a él, me dejó claro que no preparó casi o nada para esta exposición, y realmente me estaba muriendo de vergüenza.

 Mi compañera Jota tampoco mejoró mucho las cosas en mi opinión. Explicó bastante bien los casos de estudio que ella propuso como lo fueron el de Ted Bundy y el de Cameron, incluso yo quise aportar hablando de otro, pero apenas abrí la boca, me arrepentí al instante. De todos modos gracias a esos temas es que la conversación entre nosotros, los demás chicos y el profe se avivó y eso me alivió un poco, pero rápidamente volvimos rematar con nuestro juego. Le confié el juego a Jota, y creí que haríamos algo un poco más dinámico, para que todos participen, pero en vez de eso, aparte de que las instrucciones eran confusas, el juego era mucho más aburrido y duradero, a tal punto que el profe nos dijo más de una vez que nos estábamos tardando demasiado.

Realmente en ese momento me quería desaparecer, como dice el clásico refrán, “que la tierra me trague”, porque no pude haberme sentido más mediocre con la exposición. Al final repartimos los rollos de canela y por fin nos sentamos, pero no pude evitar sentir que no dimos más que pena ajena. No salí muy satisfecha de la clase, y solo espero que la siguiente sea mejor.

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