Recuerdo haber entrado al salón un poco más tarde que de
costumbre, y me sentía un poco nerviosa, ya que ese día me correspondía una
exposición sobre la etnografía virtual y netnografía. Antes de bajarme del
carro, decidí repasar un poco lo que iba a decir con una libreta en la cual
había anotado unas palabras clave y que así me ayudase a no olvidarme de las
cosas. En cuanto entré al salón, éste ya estaba un poco más lleno, y encima mi
asiento preferido ya había sido ocupado, por lo que, ignorando mi
inconformidad, fui a sentarme al lado de mi compañera de exposición, quedando
de espaldas al profesor y al tablero. Después de hablar un poco con ella, volví
a repasar un par de veces más en voz baja con la libreta en mano, y cuando ya
pasó el tiempo de espera, el profesor inició la clase.
Como de costumbre,
empezamos leyendo dos bitácoras de otros estudiantes, y la primera en ofrecerse
a ser leída fue Maria Luciana. En medio de la lectura, se destacó la frase
"las redes sociales no son para empleados, sino que son para personas
naturales" de una bitácora de una chica de otra clase y que sin duda
aportó bastante al análisis que Luciana presentaba sobre este mismo tema.
La mesa del centro
izquierdo fue la primera en empezar la lectura, y tal como la clase anterior,
lo sentí mucho más dinámico, yendo entre diferentes mesas para leer entre
todos. Mi amigo Anthony tomó la palabra luego de que le fue pasado el Popcorn,
y luego se lo pasó a Christian, quien continuó la lectura. No recuerdo bien si
seguí yo después de él o Jota, pero el punto es que terminé de leer un párrafo
pequeño y se lo pasé a Natalia, hasta que finalmente terminamos. A pesar de lo
muy bien detallada y narrada que estuvo, nadie podía negar que contuvo un par
de errores ortográficos que todos notamos, pero supongo que eso se podrá
mejorar con el tiempo. Para la segunda bitácora, me sorprendí de que nadie hoy
quiso “lanzarse al agua” como diría el profe para que se le leyera la bitácora,
literalmente podría decir que estuvimos minutos enteros decidiendo quién se
ofrecía para ser leído, y la verdad yo me iba de un lado a otro en mi mente,
decidiendo si levantar la mano o no. Pensaba “¿será que estaría mi bitácora al
mismo nivel que los demás?” “No…recuerdo que solo escribí cosas literales, de
seguro todos pensarán que es una bitácora aburrida” “algún día levantaré la
mano pero puede no ser hoy”, me decía a mí misma, hasta que, en medio de mi
indecisión, el profe finalmente se optó por mencionar a Mateo para que su
bitácora sea leída.
Ahora empezamos con
una chica de la mesa superior de la izquierda y pasamos a Natalia de la mesa
superior derecha. Esta vez no fue necesario que yo leyera, ya que la lectura
terminó en aquella mesa y no pasó de ahí. La bitácora estuvo bien escrita, pero
me sorprendió lo corta que estuvo a comparación de las muchas otras que
habíamos leído. No lo digo como si fuese algo malo, simplemente es una
observación que cabe resaltar.
Ya habíamos estado
leyendo las bitácoras por 30 minutos, pero de todos modos en esta última
lectura el profesor resaltó una muy buena frase que Mateo agregó en su propia
bitácora, la cual rezaba “camino pavimentado”. El profe nos ordenó entrar al
Google académico para buscar esa misma frase, y encontramos otra un poco
parecida: “a hombros de gigantes”, la cual le fue atribuida a Isaac Newton. Estas
dos frases básicamente se traducen a que uno debe basarse en lo que ya está
basado para tener una buena documentación sobre lo que está investigando.
Antes de continuar,
nos recordó una vez más sobre las lecturas que nos dejó en Teams pare que
leyéramos, y de paso nos hizo un control de lectura en Educaplay a modo de
prueba antes del verdadero. Me alivié al saber que se podía hacer en parejas, y
ya que tenía a Christian a mi lado, lo hicimos juntos y Jota se nos unió en la
mayoría de las preguntas también.
Christian y yo
sacamos 80% de puntaje en el control de lectura, y aunque eso logró matar un
poco los nervios que tenía, después del control pasamos a lo que verdaderamente
me tenía tensa toda la clase: las exposiciones. Por suerte, mi equipo y yo
éramos el segundo grupo de la clase, por lo que dejamos que el primer equipo
pasara al frente y expusiera sobre la etnografía tradicional. Honestamente me
sorprendió la capacidad de habla de una de las chicas del grupo, ya que ella decía
y decía cosas sin vacilar, como si hubiera sabido de aquel tema toda su vida y
exponía sin esfuerzo. Pasaron como 20 minutos ahí hablando de diferentes
aspectos de la etnografía tradicional, sus características, lo que un
investigador debe tener para hacer un trabajo de campo, y la verdad no recuerdo
muy bien si lo dijo entremedio de la exposición o después, pero la cuestión es
que el profesor terminó sacando a flote un tema de extrema importancia para
nuestros propios trabajos de campo: el yolocaust.
Es un término en el cual hace referencia a la burla de un
tema en particular el cual trata sobre tragedias pasadas, y nos mostraban fotos
como la gente posando ridículamente y haciendo chistes en lugares donde
ocurrieron verdaderas desgracias, como los campos de concentración alemanes, o
un caso que realmente me dejó sorprendida, que dos chicas en una etnografía que
fueron a realizar en Armero, posaron felices para una foto como si se tratase
de un viaje a un parque natural; y nos pidió a nosotros que por favor, a donde
sea que vayamos, que tomemos fotos e interactuemos con el máximo respeto
posible. Después de aquella aclaración y que la exposición terminara, pasamos
con el juego del grupo, el cual se trató de un kahoot.
Los kahoot siempre me han gustado, me parecieron una
dinámica divertida de hacer quizzes, aunque no sé por qué, siempre tengo la
mala suerte de que cuando estoy en podio, respondo mal una pregunta y me voy a
los últimos puestos, pero a pesar de que esa vez no fue tan brusca, quedé en
cuarto lugar, lo cual no estuvo nada mal, ya que al menos logré llevarme una
dona como premio. Y me sentí mucho más tranquila al ver que las últimas donas
que quedaban eran de arequipe, y justo por casualidad, una de mis donas
favoritas es la de arequipe, por lo que la disfruté bastante. Y ya después de
aquel juego….seguimos nosotros.
Desde pequeña
siempre odié las exposiciones, ya sea porque siempre debía pasar al frente ante
todos los demás estudiantes, porque en el fondo me da pánico escénico, o por el
simple hecho de que no sé improvisar ni puedo hablar tan fluidamente frente a
tantas personas, por lo que se me olvida lo que voy a decir y me quedo en silencio
ante la atenta mirada de todos, y por eso me veo en la fuerte y obligatoria
necesidad de aprenderme de memoria todo lo que voy a decir, incluso el cómo
presentarme. Por eso mismo necesito tiempo para documentarme, preparar un guion
y aprendérmelo al 100%, y como mis tiempos de presentación varían demasiado,
unas veces puedo hablar por cinco o hasta 10 minutos, por lo que debo tener
todo muy bien organizado en mi cabeza y ensayar una y otra vez.
También, nunca fui de tener un timbre de voz alto, por lo
que para que ser oída, tengo que hablar como cinco veces más fuerte que de
costumbre, y eso me reseca demasiado la garganta. Tampoco me doy tiempo de
tomar aire entre cada cosa que digo, siempre voy muy de corrido, por lo que
cuando me veo en la necesidad de tomar aire para seguir hablando, son segundos
que se pierden y a la vez se sienten muy incómodos seguramente, no solo para
mí, sino para el resto que me está viendo. Tampoco no sobra decir que me pongo
demasiado nerviosa y empiezo a hablar tembloroso la mayoría de las veces, a tal
punto que mi dislalia sale a la luz y tengo que corregirme varias veces por
palabras que no digo correctamente. En resumen, odio exponer, pero no puedo negar
que tengo que hacerlo cuando me corresponde, pero no me produce absolutamente
nada gratificante.
De todos modos,
intenté hacer la parte introductoria de la exposición lo mejor posible, dando la
explicación de lo que era la etnografía virtual (nuestro tema) y acompañar el
concepto de un ejemplo que lo retratara bien. Yo, acordándome de mi clase de Teorías
de la Comunicación III y el documental que nos hicieron ver en ese entonces “The
Great Hack”, decidí aplicar el caso de las elecciones de 2016 en Estados Unidos
y Cambridge Analytica. A pesar de que logré explicarlo, sentí que a medida que
yo hablaba, iba matando mi coherencia y lo que decía tenía menos sentido. Luego
de haber hablado, pasó mi compañero Christian a explicar. Y…dios, jamás había
visto tan poca preparación para una exposición. Con todo lo que decía y las
veces que seguía revisando el Ipad a pesar de que tenía las diapositivas frente
a él, me dejó claro que no preparó casi o nada para esta exposición, y
realmente me estaba muriendo de vergüenza.
Mi compañera Jota tampoco
mejoró mucho las cosas en mi opinión. Explicó bastante bien los casos de
estudio que ella propuso como lo fueron el de Ted Bundy y el de Cameron,
incluso yo quise aportar hablando de otro, pero apenas abrí la boca, me
arrepentí al instante. De todos modos gracias a esos temas es que la
conversación entre nosotros, los demás chicos y el profe se avivó y eso me
alivió un poco, pero rápidamente volvimos rematar con nuestro juego. Le confié
el juego a Jota, y creí que haríamos algo un poco más dinámico, para que todos
participen, pero en vez de eso, aparte de que las instrucciones eran confusas,
el juego era mucho más aburrido y duradero, a tal punto que el profe nos dijo
más de una vez que nos estábamos tardando demasiado.
Realmente en ese momento me quería desaparecer, como dice
el clásico refrán, “que la tierra me trague”, porque no pude haberme sentido
más mediocre con la exposición. Al final repartimos los rollos de canela y por
fin nos sentamos, pero no pude evitar sentir que no dimos más que pena ajena.
No salí muy satisfecha de la clase, y solo espero que la siguiente sea mejor.
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