Bitácora
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Siendo 30 de
enero de 2024 y la segunda semana del nuevo quinto semestre de la carrera de
audiovisual, entré a la universidad con un nuevo panorama en mente. A pesar de
haber sufrido la primera semana sin mi mejor amiga a mi lado, tuve tiempo para
aclarar mi mente y recapacitar para iniciar de nuevo con el pie derecho, en
este caso me gusta decirle izquierdo, porque soy zurda. Al caminar por el
edificio K e ir hacia el G, donde originalmente la primera clase se llevó a
cabo, decidí revisar el SigaAcadémico para confirmar el salón, y me di cuenta
que la clase había cambiado de lugar, esta vez en el salón 420 del edificio
Adportas. Me alivió saber que ahora tendríamos la clase ahí, por lo que me
dirigí sin problemas al salón, y entré aproximadamente a las 6:40am.
El salón
estaba vacío a excepción del profesor y otra compañera, por lo que me senté a
esperar a que los demás chicos llegaran, y me tomé la tarea de avisarle a mi
amiga que la clase había cambiado de salón para que no cometiera el error de ir
al edificio G y perderse la clase. A medida que avanzaba el tiempo, el salón se
iba llenando, y a la vez llegaron dos nuevos estudiantes a la clase que no
habían asistido la semana pasada. Cuando ya hubo suficientes estudiantes, el
profesor comenzó a llamar a lista, y cuando llamó el nombre de mi amiga que no
asistiría al semestre, me levanté y le expliqué personalmente por qué no
estaría en ninguna clase. Después de ello, proseguimos a hacer la lectura de
dos bitácoras de la semana pasada.
Comenzamos
con la bitácora de Ariadna, la cual estuvo bien desarrollada y contenía
elementos narrativos que le hacían parecer una sección de un diario personal,
no solamente describiendo lo que pasó de una manera objetiva, sino también
desde su propia experiencia en la primera clase. Tras terminar de leerla, el
profesor nos dictó la primera lección de hoy: Siempre debe haber una cultura de
registro. En todo proyecto de investigación, todo debe quedar documentado y
registrado, ya que debe haber gestión, y es importante para el aprendizaje
activo y la ganancia de conocimiento, además de que es beneficioso para la
memoria tanto a corto como a largo plazo. Luego, el profe presenta otra
bitácora, la de Juan Esteban. Juliana se postuló para leer el texto, y mientras
se leía, el profe hizo una pausa y mostró el ejemplo de un estudiante, llamado
Juan Felipe, o Juancho, que por casualidad es amigo mío de la clase de Cultura
Audiovisual, y pertenece a la misma clase del profesor, pero no en nuestro
horario de la mañana. Por como la presentó a los demás, fue evidente que no le
hizo nada de gracia entre las risas incrédulas e incómodas que Juancho haya
decidido rellenar las mil palabras con puros “nah nah”, y nos pidió hacer las
bitácoras con verdadera seriedad y el profesionalismo que conlleva.
El profesor
le pidió a Juliana que cuando quisiera, le pasara la lectura a alguien más de
la clase para que los demás participaran. Juliana al terminar el primer
párrafo, le pasó la lectura a una compañera que tenía en su misma mesa.
Empezaron a leer desde la mesa de la esquina superior derecha, las chicas se
pararon la lectura entre ellas y luego pasaron a la mesa de la esquina superior
izquierda. A medida que leían nos dábamos cuenta que la bitácora de Juan
Esteban estuvo muy detallada y bastante completa, a diferencia de la mía. El
profesor elogió tantas veces este trabajo que no recuerdo la cantidad exacta, y
tras terminar la lectura, dibujó una escalera en el tablero y describe lo que
es "literal": seguir las cosas al pie de la letra, solo describir lo
que se vivió explícitamente sin ir más allá de lo vivido.
Segunda
lección: Hay que seguir instrucciones. El profesor nos cuenta una anécdota de
preguntas de comprensión lectora sobre hacer un tweet de un video de 250
palabras, y el punto se les anuló a los estudiantes por no seguir
instrucciones. La observación y memoria son dos elementos cognitivos que van de
la mano. El segundo nivel de la escalera fue el siguiente: inferencial,
deducción, intuición. El tercer nivel: Intertextual, el cual consta de
relacionar, conectar, y unir ideas. El cuarto nivel: Analítico, crítico y
propositivo, el cual nos invita a ir más allá de lo que nos piden. Y
finalmente, el último nivel, hecho por José Carlos Ruiz, llamado “el
pensamiento elegante”. Nos compartió la frase "la lectura hace al hombre
completo, la conversación lo hace ágil y el escribir lo hace preciso" de
Francis Bacon.
Después, el
profesor nos habla de la importancia vital de la escritura y el porqué de
escribir bitácoras. "leer nos hace completos". Entramos un poco más
en el tema de la clase, en donde nos enseñó que escribir nos hace fortalecer la
memoria, estimula la creatividad, fortalece el pensamiento analítico, aumenta
la concentración y desarrolla habilidades de resolución de problemas.
Conversar
nos hace:
- Conexión social
- Desarrollo de habilidades de comunicación
- Empatía y comprensión
- Reducción del estrés
- Aumento de la autoestima
- Estimulación cognitiva
- Expansión del conocimiento
- Resolución de conflictos
- Promoción del aprendizaje social
Leer nos
hace completos porque:
- Mejora nuestras habilidades de comunicación
- Desarrolla el pensamiento crítico
- Ofrece entretenimiento y escapismo
- Fortalece nuestras habilidades de comprensión
Siguiendo
con una rápida revisión de los correos que le llegaban al profe, tocamos el
tema de la firma digital y netiqueta dentro de internet y la forma correcta de
redactar y enviar correos. A través de un video de YouTube, vimos las fórmulas
de despedida en los correos electrónicos, y nos recomendaban intentar
despedirnos de una forma más personal, en vez de usar las típicas palabras de
“cordialmente” o “atentamente”.
El profesor
nos enseñó y ordenó abrir un blog para la clase en donde registraremos todo lo
aprendido en la clase y ahí publicaríamos también las bitácoras, en el sitio
web llamado Blogger. Y ya casi por finalizar la clase, nos presentó casos de
tener cuidado con lo que se publica en las redes sociales: como el caso de
uribismo en RCN, caso de una empleada de Hatsu que fue despedida solamente por
haber publicado una foto de ella bebiendo un Fuse Tea; el caso del hombre que
trajo coca cola a una empresa dirigida por Postobón.
Los casos
continúan: los jóvenes venezolanos que hicieron una broma en tiktok sobre no
haber aprendido nada en su carrera y por eso mismo la universidad en la que
estaban les arrebató sus títulos. Otro caso, el del empleado de Avianca, en el
cual despiden al gerente por hacer un video ofensivo contra unas japonesas
cuando fue al mundial de Rusia 2018. Y finalizamos con el caso de Geraldine
Fernández y su mitomanía con el Estudio Ghibli.
Ahora bien,
para complementar un poco más sobre los temas abarcados en el documental de las
víctimas de Facebook, hablemos un poco más en profundidad sobre el parecido
entre los dos casos de Anthony Weiner y el caso de Jorge Armando Otalora y
Astrid Herlena Cristancho. ¿Existe parecido? A pesar de que son dos casos que tienen
contextos diferentes, tienen mucho en común y por ende, mucho de qué hablar.
Para empezar, los acusados por caso de acoso laboral y sexting son Otalora y
Weiner. Weiner, según la página de Aarp, donde se hizo pública la noticia, tuvo
tres casos distintos de ciberacoso y sexting, los cuales el primero, demostrado
en el documental de Facebook, mostraba en su perfil público una foto subida de
tono sobre sus genitales, y por ello mismo, se vio obligado a renunciar del
cargo del Congreso en 2011. Y Otalora fue demandado por Cristancho por acoso
laboral y sexual, y las pruebas que presentaron en su contra lo conllevaron a
renunciar también a su cargo como Defensor del Pueblo.
Estos dos
casos se pueden comparar entre sí ya que ambos presentan el mismo problema: publicar
cosas en las redes sociales que pondrían en jaque su situación laboral y
social. El público no reaccionaría tan bien que personas con altos cargos en el
gobierno publiquen este tipo de estados en sus redes sociales, ya que se
consideran completamente fuera de tono y carente de profesionalismo, hasta se
podría decir que es ofensivo.
¿Cuál
es el producto que Facebook o las redes sociales venden? Los datos. En
la sociedad actual donde la información es la mayor fuente de ingresos para una
empresa que dirige redes sociales, como mayor ejemplo Facebook, el que los
usuarios pongan tan libremente sus fechas de nacimiento, sus correos
electrónicos, sus intereses, van creando algoritmos especializados y personalizados,
y con ello, las redes sociales se venden y compran entre sí la información personal
de cada usuario que esté en línea, a la vez que se permiten a sí mismo estar completamente
expuestos a cualquier ataque cibernético.
¿Por qué en
internet hay un eterno presente? A pesar de que lo que una persona publica en
sus redes sociales cree que solo sus personas conocidas la verán y se olvidarán
de ella, la publicación está abierta a todo el mundo, es decir que amigos,
familiares y cientos de desconocidos pueden verla, y nunca olvidarla, ya que no
se puede borrar. Una vez algo se vuelve viral, aunque pase de moda, nunca será
borrado del todo. El pasado en internet se converge con un eterno presente en el
que todo, absolutamente todo lo que se publica, se mantiene vigente. Un
evidente caso de ello fue el que le ocurrió a Ray Lam con su campaña política,
la cual dio un giro y brusco final por el simple hecho de que se hicieron
virales unas fotos muy antiguas de él en una fiesta, bailando con una chica y
tocándole el pecho, y otras fotos más comprometidas a acabar con su carrera. A
pesar de que estaban en un antiguo rincón de su Facebook, justamente en su
campaña política, volvieron a salir a la luz. Toda publicación por muy antigua
que sea, puede regresar al presente y afectar a su usuario, en estos casos, muy
negativamente.
¿Puede o no
haber olvido social en internet? Teniendo en cuenta el caso anterior, Facebook
hace prácticamente imposible que internet sea capaz de olvidar algo. Cualquier
publicación, ya sea el tiempo en el que haya sido publicada en redes sociales
puede volver a hacerse viral en cualquier momento, y en ese instante,
relacionando tanto el presente eterno como el imposible olvido social, esa
publicación es tema de conversación en el presente y la gente vuelve a hablar
de ella, y eso repercute de forma muy perjudicial a aquellos que están
involucrados.
Para
terminar con la clase, el profesor nos preguntó para recapitular todo lo que
habíamos hablado: el ¿Qué nos llevamos de la clase de hoy?
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