Bitácora clase 1
Todo comenzó un 23 de enero de 2024, a las 7am de la primera clase del semestre 2024-1, la clase de Investigación Social, la cual tiene 3 créditos, es decir, que veré tres horas seguidas todos los martes a primera hora de la mañana desde la primera clase hasta la última. Entré sin ánimo alguno, ya que desde hace una semana me enteré de que mi mejor amiga, con quien había estado 8 años, desde octavo del bachillerato, me contó a la 1am del día 21 de enero de 2024, que no podrá empezar este sexto semestre debido a fuertes problemas económicos. Ella era mi única amiga, por lo que, sin ella en la Universidad de la Sabana, ubicada en el municipio de Chía, Cundinamarca, al norte de Bogotá D.C, era sinónimo de que me había quedado completamente sola. Claro que tenía amigos, a otra amiga, pero ella tiene ya un círculo social o “parche” muy grande, demasiado grande, por lo que, al intentar integrarme con ellos, lo cuales eran más de tres personas, me sentí como un llavero, un cero a la izquierda, y eso me hizo sentirme peor.
Lo último mencionado pasó después de la clase de Investigación Social, por lo que me devolveré un poco más en el pasado, cuando entré en el salón. Me senté en una de las mesas de atrás, con la espalda contra la pared. Me gusta sentarme atrás, porque así tengo visión panorámica de todo el salón, y encima me ahorro de que me vean la espalda. Tener ojos detrás de mí me hace sentir incómoda, por eso mismo elegí el puesto de atrás, en la mesa del centro del salón 201 del edificio G. Había llegado 10 minutos antes, y había solo tres personas en el salón, incluyendo el profesor de la materia, cuyo nombre es Juan Sebastián Cobos Munevar, de quien jamás había oído hablar, pero confiaba en que su materia fuese interesante.
Los presentes en el salón fueron aumentando a medida que la hora exacta de la clase iba llegando, la cual era a las 7am, pero debido a que como era la primera clase del semestre, el profesor les dio la oportunidad a los demás estudiantes de llegar un poco más tarde, esperando así hasta las 7:15am aproximadamente. Todas las sillas se fueron llenando, a excepción de la que yo tenía al lado, ya que ahí tenía puesta mi maleta. Ya dados 15 minutos después de las en punto, el profesor dio comienzo a la clase. Como todo protocolo de bienvenida para las primeras clases, el profesor se presentó a sí mismo y saludó a los demás estudiantes que yacían sentados frente a él, además de que también contó un poco sobre sí mismo, las maestrías que había culminado y sus estudios, y luego empezó a explicar a rasgos más generales de lo que iba a tratar esta asignatura.
Para ello, en vez de explicarlo de la forma tradicional, el profesor nos propuso un pequeño juego grupal, en el que cada uno en una hoja dibujara un objeto inanimado, es decir, algo que no sea un ser vivo, ni persona ni animal, que nos representara como persona. Nos dio de 5 a 10 minutos para realizarlo, pero yo no tenía a nadie al lado mío, ni tampoco había traído ni cuaderno ni un lápiz o nada para hacer el ejercicio, por lo que me quedé quieta en mi puesto, sin poder ser parte de la actividad. Tampoco me atreví a pedirle prestado a alguien una hoja ni un lápiz o un esfero.
Pasados los 10 minutos, el profesor pidió todas las hojas de vuelta, y explicó a todos la siguiente fase del juego. Él le entregaría a cada uno un dibujo que no fuera el suyo, y con sus habilidades, cada estudiante debía intentar “leer” a la persona que le correspondió el dibujo, describir cómo era psicológicamente con base a lo que dibujó, y poner nuestra firma al final de la descripción. Como ya había mencionado anteriormente, yo no disponía de algo para escribir, por lo que mi dibujo, el cual mostraba un saco de boxeo, no lo analicé, o al menos no lo escribí, ya que hice un análisis mental en silencio, era todo lo que podía hacer sin molestar a nadie. El dibujo del saco de boxeo estaba hecho con trazos de rayas, y esa es una técnica común para el dibujo, por lo que pude deducir que la persona tenía habilidades básicas para dibujar. También se trataba de alguien detallista, ya que se molestó en hacerle los detalles de una curita y manchas al saco de boxeo, indicando que suele hacer ejercicio con frecuencia, y cuida su imagen personal. También pude deducir que era un chico, y de hecho se trataba de Cristian, el mejor amigo de mi amiga, Natalia.
Pasados los otros 10 minutos que teníamos para escribir el análisis, el profesor volvió a recoger las hojas, y las empezó a leer una por una ante toda la clase, diciendo en voz alta lo que cada uno había escrito sobre el dibujo, luego llamaba al dueño del dibujo y le preguntaba si quien había escrito el análisis había acertado en lo que dijo. La mayoría de los compañeros dijeron que hicieron una lectura correcta de su persona, otros pocos dijeron que más o menos, y creo que dos o tres dijeron que la lectura fue incorrecta. Pasaron como 30 minutos o un poco más mientras se hacía retroalimentación de cada análisis, y el único que no hubo lectura fue el que yo tuve. Cuando finalmente acabó la actividad, el profesor nos fue introduciendo unos temas primarios sobre la clase.
Primero empezó con la pirámide del aprendizaje, la cual constaba de una serie de niveles en el que, dependiendo de la metodología, los estudiantes retenían cada vez más información sobre lo aprendido. Luego, siguió con un caso específico de un profesor de una universidad que renunció a su cargo debido a la enorme incompetencia de sus estudiantes y sus nulas habilidades básicas de ortografía. Lo siguiente que nos enseñó fue la taxonomía de Bloom, la cual consistía también en hacer un orden de aprendizaje, y cómo cada rama dependía de competencias inferiores para ser ejecutadas, aunque esta taxonomía a su vez se denominaba “habilidades de pensamiento de orden superior”. Por último, nos mostró en la pantalla una gráfica de diagrama de Venn, retratando los tipos de zonas de confort y qué se ganaba al salir de una, para así seguir expandiéndose, ganando experiencia y logrando diversos objetivos. Esto último fue una clase de motivación que nos dio el profesor para hacernos salir de la zona de confort a medida que las sesiones de clase fueran avanzando. Por último, nos enseñó los temas que veríamos en el semestre, cómo estaban organizados los porcentajes de calificación de cada corte, y que puliríamos nuestras habilidades para entrevistar a las personas.