La clase de la semana pasada la empezamos más que con un tema
específico, lo abarcamos casi en su totalidad con un importante autor que
desentraña los conceptos clave que no solamente servirían para aplicarlos a la
psicología ni a la investigación ya sea social o de cualquier otro tipo, sino
también para cada aspecto de nuestra cotidianidad, porque bien es sabido,
nuestras emociones son lo que verdaderamente nos define como personas, más que nuestro
intelecto, y por eso mismo, es hora de introducir al autor principal de la
clase de “Entrevista 4.0”: Paul Ekman.
Paul Ekman, un psicólogo pionero en el campo de las
emociones, ha dedicado su vida profesional a comprender la compleja relación
entre la mente y el rostro humano. A través de un sinnúmero de investigaciones
enfocadas a aquella área, Ekman propuso una teoría que desafía la creencia de
que las emociones son exclusivas de cada cultura y, en cambio, defiende la
existencia de un conjunto de emociones básicas universales que se expresan de
manera similar en todo el mundo.
Este es el concepto clave de Ekman: emociones universales.
En su obra principal "Las expresiones faciales de las emociones"
(1972), identificó seis emociones básicas: alegría, tristeza, ira, miedo, asco
y sorpresa. A su vez decidió llamar este conjunto de emociones “FACS”. A través
de estudios interculturales que abarcaron comunidades y grupos étnicos
distintos a los de él como por ejemplo en Papúa Nueva Guinea a la tribu Fore,
Ekman demostró que estas emociones tienen un mismo patrón en el rostro humano,
independientemente del contexto cultural o individuales.
Para cada una de estas emociones básicas, Ekman identificó
un conjunto de microexpresiones, es decir, expresiones faciales fugaces que
duran menos de un segundo, pero que revelan la emoción por medio de patrones y
seguimientos cada uno único según el tipo de emoción. Estas microexpresiones, a
menudo imperceptibles para el ojo no entrenado, son la clave para comprender la
verdadera naturaleza de las emociones y su expresión a nivel universal.
Ekman no solo se centró en identificar las emociones
básicas, sino que también exploró la relación entre las expresiones faciales y
la experiencia emocional en sí. Su teoría de la retroalimentación facial o
también la teoría de la emoción somática, propone que la expresión facial de
una emoción no solo refleja el estado emocional interno, sino que también puede
influir en la intensidad y la duración de la emoción.
Para poner unos ejemplos más claros, al imitar la expresión
facial de una emoción, como la sonrisa o el ceño fruncido, podemos experimentar
un cambio en nuestro estado emocional hacia esa emoción. Este fenómeno,
conocido como "fingir hasta que lo logras", repercute significativamente
en la comprensión de la inteligencia emocional y la regulación de las emociones.
Todo esto nos deriva a la invención más tarde de un objeto el
cual su principal objetivo era la detección de mentiras: el polígrafo. A pesar
de que era único en la época y fue usado en múltiples pruebas tanto privadas
como hasta en shows de televisión a nivel multinacional, fue un artefacto muy
limitado y para nada confiable en el uso de detectar la mentira de una persona.
Contenía una tasa de error significativamente alta y podía ser engañado por
personas que aprendían a controlar a la perfección su respuesta fisiológica, y
esto nos añade un factor más: el polígrafo únicamente se basaba en el estado
físico de la persona para detectar la mentira, sin tomar en cuenta las
respuestas psicológicas o como ya se había dicho, lanzaba resultados erróneos
si la persona sabía mentir con facilidad.
El saber que alguien está mintiendo puede ser crucial para
nuestro diario vivir, ya sea de forma profesional o personal, y para hacerlo
más sencillo, existen diferentes tipos de mentirosos, e incluso podemos ser uno
de ellos sin que nos demos cuenta: el mentiroso ocasional, es quien no sabe
ocultar las mentiras y se deja llevar por sus expresiones faciales o lenguaje
corporal, lo que al final lo acaba delatando. El mentiroso natural, es quien
sabe ocultarlas pero tampoco a tal grado, ya que aún se pueden descubrir; y por
último tenemos al mentiroso profesional, es aquella persona que sabe controlar
a la perfección sus emociones y gestos corporales con tal de mentir como si
fuera la verdad misma y por lo general, esas mentiras nunca llegan a ser
descubiertas.
A su vez, tenemos no solo tipos de mentirosos, sino una
clasificación de mentiras especiales, las cuales varían dependiendo del contexto
en el que se usen. La mentira por omisión es la que, como dice el nombre, omite
información ya sea trivial o crucial para generar una visión alterada de los
hechos. La mentira por falsificación total es la que cambia toda la información
de un suceso, y la de falsificación parcial solamente altera pequeños detalles
de una historia.
Para detectar esta clase de mentiras o al menos tener una
guía, podemos basarnos en los filtros 4C’s: contexto, congruencia, consistencia
y conjunto. La congruencia se refiere a la alineación de la comunicación no
verbal consigo misma. La consistencia son los comportamientos fuera de la línea
de base (comportamiento natural), nuevos o inusuales, los cuales se llaman
Punto X. Y por último tenemos el conjunto, en el cual no se deben emitir juicios,
ya que una sola señal inusual no es suficiente para asimilar una afirmación
como mentira.
Para terminar con esta bitácora, me gustaría mencionar
algunos aspectos dentro del video “Conviértete en un DETECTOR DE MENTIRAS
HUMANO ¡Cómo leer a cualquiera! | Annie Särnblad” que me llamaron mucho la
atención y que a su vez no fueron mencionados en la clase.
Nuestro rostro tiene más de 10 mil combinaciones en la
expresión humana para manifestar emociones más allá de las seis principales.
La expresión de la emoción del asco no solamente es una
expresión, sino que ese movimiento que hacemos con la nariz, las fosas abiertas
y el ceño fruncido lo que hacen es cerrar la vía nasal en un 80%, para que de
este modo se bloquee el olor desagradable al que estamos expuestos, aunque
también lo utilizamos cuando no estamos de acuerdo con una situación e inmediatamente
generamos rechazo hacia ella.
“Un espía realmente bueno puede crear dos líneas paralelas
de su existencia”, con esto nos referimos a que cuando nosotros estamos
constantemente interpretando personajes cuando decimos una mentira, a tal punto
que nuestro cuerpo a veces no logra diferenciar entre lo que verdaderamente
pasó o no, y para muchas personas es difícil salir de ese personaje que crearon
con base a sus emociones.
La población mundial en su mayoría es gente que vive en la
mitad, en el sentido de que solamente quieren vivir sus vidas sin hacerle el
bien o el mal a alguien más, y para dominar las expresiones que diariamente
manifiestan, llevan a cabo la amabilidad amorosa, la cual se refiere a tratar
de encontrar la empatía por los demás.
Toda la vulnerabilidad de una persona no se encuentra en
los ojos, sino en la barbilla, porque se frunce cada vez que experimentamos una
emoción y es casi imposible de fingirla.
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